Segundo cumpleaños
Hoy, justo hoy, este blog cumple dos años.
Me parece mentira que ya tenga dos años de vida. Normal, lo tengo al pobre tan descuidado que a veces olvido que se está haciendo mayor.
Realmente no sé cómo rellenar esta entrada. Podría poner una serie de enlaces a las entradas más significativas del blog, pero, sinceramente, me resulta un poco cansado elegir, así que os animo a hacer un recorrido por todas las entradas en conmemoración de este aniversario.
Quizá os interese saber que El trastíbulo se llama así porque quise ponerle un nombre que se identificara con un rincón, con un lugar de una casa en el que sentirse seguro y contar confidencias, pensamientos. Por otro lado, quería ser original, así que opté por buscar una palabra inventada, algo que sólo pudiera referirse a este blog. Es por eso que mezclé las palabras “trastero” y “vestíbulo”, inventando una nueva habitación. Hablando en un sentido más poético, podríamos decir que todo lo que está entre el trastero y el vestíbulo es la casa propiamente dicha, por lo que este blog sería como un hogar que bla, bla, bla…
Os reiríais si supierais lo que buscan algunos para llegar a este blog. Tengo empezada una entrada al respecto. En serio, es flipante. Pero bueno, es bonito imaginar la cara que ponen al llegar aquí y toparse con algo totalmente distinto de lo que buscaban.
Por mi parte, el sábado pasado tuve mi segundo cumpleaños compartido y especial. Con esto me refiero a que es el segundo consecutivo que celebro por todo lo alto, de esos que merece la pena recordar. Si el año pasado fue fiesta de disfraces cinematográficos, este año tocó fiesta navideña cumpleañera. Es el segundo año que lo celebro con Ana, aunque las circunstancias son distintas a las del año pasado. Y se volvió a llenar de buena gente con la que pasé una noche genial y muy divertida. Era genial vernos a todos ahí, bailando y divirtiéndonos, todos juntos, fingiendo que era Navidad. Me hacen feliz.
Este domingo cumplo 22 años y no me voy a sentir distinto respecto a la edad, pero sí respecto al año pasado. Puedo adelantar, eso sí, que los cumpliré feliz, con una sonrisa en la cara. Se debe a que en estos momentos soy feliz. Y cumplir años feliz es la hostia.
Este blog ha tenido una trayectoria curiosa. Empezó melancólico, tuvo accesos de alegría, absurdeces, melancolía de nuevo, cabreo, romanticismo… Es un blog altamente bipolar, pero lo quiero como a un hijo tonto.
No sé cuál será su futuro, pero espero que siga viviendo, aunque le dé vida de vez en cuando, como ahora. Y espero que al leerlo en un futuro lo haga con una sonrisa en la cara, pensando algo así como “Anda que… Así era yo”. Porque al fin y al cabo son recuerdos. Y no de los dañinos.
Feliz cumpleaños, El trastíbulo.
Y no, no tiene nada que ver con ningún prostíbulo.