On the road to Santander
Este domingo parto hacia Santander. Estaré hasta el sábado en un curso de inmersión lingüística en lengua inglesa (¿redundancia?) que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Mi tren hará escala en Madrid y estaré allí un par de horitas. Intentaré localizar a mi amigo Dani (que está, casualidades de la vida, allí) para no andar solico.
Casi una semanita con clases por la mañana y por la tarde, hablando, escribiendo y pensando en inglés. Inglés hasta en la sopa. Inglés para aburrir. Inglés, inglés, inglés…
Y espero que también turismo, que según mi madre (y ella de turismo sabe un rato porque lo estudió) Santander es una ciudad muy bonita, así que espero que mi cámara dé buena cuenta de ello.
Y, cómo no, espero encontrar buena gente, que para unos pocos días que son, ya sería chungo que estuviera rodeado de gilipollas, ¿no?
A mi regreso, si no antes, redactaré una detallada crónica de lo acontecido en este destartalado blog que se niega a morir.
Este domingo parto con la maleta llena de ilusiones, y el sábado… We have to go back… Dicho queda.
Para hacer la espera más amena, dejo aquí una canción que se me ha pegado y que me tiene contento, dueña del videoclip más original que he visto últimamente, lleno de referencias que hará las delicias de todo buen friki del videoclip.
Nos vemos a la vuelta.
Santander, prepárate, que allí voy.