La penúltima vez que tuve la osadía de escribir por aquí, adelanté que os ofrecería en exclusiva una charla entre Damon Lindelof y Carlton Cuse acerca de la cuarta temporada, de cómo ha ido, cómo ha terminado y de las perspectivas de la quinta. Pensándolo bien, me he dicho a mí mismo que qué cojones. Si alguien tiene que hablar de esta cuarta temporada ése voy a ser yo.
Alguna que otra vez había pensado en mi vida como si fuera una serie, con sus capítulos, sus personajes, sus giros de guión… Es curioso porque, si lo pensáis en términos de serie, descubriréis que vuestra vida tiene lagunas argumentales y más de una incoherencia. Sin embargo, al final todo acaba por encajar y encontrar su sitio de alguna extraña manera.
Esta temporada empezó como cualquier otra. Bueno, no realmente, a decir verdad. Los guionistas tenían un protagonista del que el público se estaba cansando. Demasiado repetitivo, demasiado rutinario, demasiado soso… Definitivamente necesitaba una serie de cambios para conectar con el público.
Así, empezamos la temporada con un primer recurso sacado de la manga: el protagonista debía someterse a una operación debido a la sensibilidad de sus encías inferiores. Parecerá una tontería, pero la jugarreta logró mantenerlo alejado de Sevilla, donde se despedía de todos un personaje que había sido muy importante las temporadas anteriores. Los guionistas decidieron que este personaje se iría de Séneca para jugar con su marcha y las reacciones de los demás personajes. Creo que la actriz que daba vida al personaje estaba haciendo teatro y por eso no podía comprometerse con la serie.
El protagonista volvió a Sevilla con la boca en estado catastrófico. Los guionistas pensaron que quizá así, al empezar la temporada sufriendo, el público conectaría antes con nuestro protagonista. Lo recibió con los brazos abiertos su gran colega de siempre. Juntos fueron a ver Tito Andrónico, representada por Animalario. Después fueron a cenar al restaurante italiano “La Mia Tana”, sitio que sería un escenario recurrente durante la temporada y donde tendrían lugar algunos hechos destacados.

También al inicio de temporada, los guionistas decidieron acercar al protagonista y a otro colega a dos personajes secundarios que nunca habían tenido una trama importante en la serie. Fue nuevamente una decisión sacada de la manga, pero resultó muy efectiva y durante el transcurso de la temporada, esos dos secundarios pasaron a convertirse en principales muy importantes para el protagonista.
Sin embargo, el hecho de conseguirle más amigos al protagonista y así ganar en variedad no era suficiente para enganchar al público. Por eso, de manera sutil, se comenzó a tramar una historia de amor que cristalizaría más adelante. Todo comenzó de manera simple: dos amigos que empiezan a intimar cada vez más, van juntos a conseguir entradas para un festival de cine y organizan sus cumpleaños juntos. Los guionistas decidieron tomarse su tiempo para que la cosa fuera yendo a más y a más hasta que, en un radical e inesperado giro de guión, nuestro protagonista descubrió que le gustaba a la chica. Si bien fue algo increíble (por la magnitud y por lo improbable de que a la chica le gustara el protagonista), pronto todo se asentaría para que el público lo aceptara como la mejor opción.
Pero volvamos un poco más atrás. Para darle más chispa a esta temporada, los guionistas decidieron que ese año nuestro protagonista debía sumergirse en la realización de un cortometraje. Esta trama dio grandes momentos, como todos los intentos frustrados de guión, la venta de papeletas para sacar dinero (memorable el capítulo en que él y sus compañeros acaban calados hasta los huesos el día de imprimirlas y el capítulo en el que cargan el jamón), el casting, la búsqueda de localizaciones, los ensayos, el rodaje, la fiesta de fin de rodaje, la postproducción, el estreno y la grabación de las copias.
Para afianzar la amistad entre los nuevos personajes y el protagonista, los guionistas se partieron la cabeza creando un vocabulario conjunto que les diera unidad. Así surgieron palabras como “perrito”, “container”, “cortimer” o “Hundeto”. Precisamente la aparición de esta última palabra (que más tarde serviría para nombrar la forma de ser del grupo) tiene su origen en un capítulo muy forzado que fue escrito para introducirla. A veces hay que meter paja en las series para introducir elementos que la conviertan en grande.
A mediados de temporada, se produjo un crossover que unía personajes del spin-off de nuestro protagonista y de su serie actual. Fue una maniobra para mostrar al público la otra cara del protagonista y la diferencia entre sus dos vidas. Además, servía para justificar que el protagonista prefiriera su nueva vida. Fue un capítulo simpático, con diálogos y situaciones muy cómicas. Sin duda, nadie olvidará el mítico episodio del cumpleaños de la Ferrari, donde los guionistas exprimieron al máximo su faceta cómica, introduciendo personajes esperpénticos.
Hay algún episodio suelto que dio un poco de chicha a la serie, como el intento de robo en el piso del protagonista y las numerosas fiestas que en éste se hicieron.
Además, en un intento por adjudicarle a nuestro protagonista su propio “Central Perk”, se creó un bar con camareros peculiares que fueron estableciendo relaciones con él a través de otro personaje convenientemente colocado. No se puede decir que realmente encontrara su bar, aunque sí que resultó un intento, cuando menos, interesante. Sí que es cierto que resultó una fuente cómica por las situaciones que allí se producían y por los piques sobre dónde hacían las mejores patatas bravas o el mejor salmorejo, recurso que se explotó a lo largo de la temporada.
Volviendo al tema amoroso, los guionistas decidieron comenzarlo todo de una manera inocente, casi adolescente. La relación empezó lentamente, con dudas y miedos, avanzando con lentitud para no dar un mal paso. Obviamente se dieron malos pasos, pero los buenos momentos han sido mayoría esta temporada. Definitivamente, los guionistas querían que el protagonista siguiera con la chica. Es así como hicieron que descubriera cosas con ella, que aprendiera, y desarrollaron un vocabulario y una serie de gestos, lugares y acciones comunes. Además, quizá financiados por el Ayuntamiento de Sevilla, los guionistas introdujeron visitas turísticas a monumentos y zonas importantes, cines y bares. Los momentos románticos estuvieron muy conseguidos, pero los guionistas trataron de no empalagar al público e introducir entre ellos situaciones cómicas (el helado ha sido un elemento clave).

También asistimos a la introducción de nuevos personajes. Nadie puede olvidar esos capítulos en que el personaje ausente de esta temporada volvió con una secundaria bastante sosa. Definitivamente, no terminó de cuajar en la serie. Mala decisión de guión. No obstante, dio grandes momentos cómicos.
Además, asistimos a la transformación de personajes ya conocidos para darles otro enfoque esta temporada y así poder crear tramas paralelas a la del protagonista.
Lamentablemente, al tratarse de una serie, muchas veces se recurre a eliminar (aunque sea temporalmente) personajes. Es así como se adelantó la marcha de dos principales importantes. Cada uno tendrá su propio spin-off la temporada que viene: uno en Téramo y otro en Barcelona. Esperemos que los guionistas decidan trasladar a nuestro protagonista a visitarlos y así tener un par de crossovers interesantes. De cualquier modo, un servidor tiene dudas acerca de cómo se las arreglarán la temporada que viene sin estos dos personajes. Es probable que den más importancia a personajes ya existentes e introduzcan algunos nuevos. De hecho, un secundario parece que va a convertirse en principal la temporada que viene debido a un curioso giro de guión. Eso por no hablar de que el personaje ausente vuelve a la serie con más fuerza que nunca.
Han pasado muchas cosas esta temporada. Ha sido probablemente la más agitada, original y refrescante. Han pasado tantas cosas que me es imposible relatarlas todas, sabiendo que me dejo en el tintero muchísimas situaciones y personajes reseñables, así como detalles que han sido determinantes. De todas formas, sabía que tendría que hacer un resumen muy general para no morir en el intento de escribir una crónica completa.
Esta temporada acabó con varios eventos interesantes. En primer lugar, el piso del protagonista llegó a albergar a cinco personas (y una gata). Se sucedieron varias fiestas de despedida, divertidas y con un trasfondo emotivo, ya que todos sabían que se acercaba el final. Incluso se llegaron a entregar premios a lo “mejor” de la temporada.

Los amigos van despidiéndose del protagonista entre abrazos y hablando de los planes del verano. Los “okupas” van abandonando el piso y dejan solos al protagonista y a la chica, quienes disfrutan de sus últimos días juntos con total intimidad. Van al cine, comen helado, se sorprenden mutuamente y aprovechan al máximo cada hora.
La temporada acaba con el protagonista acompañando a la chica a coger un bus que la lleva de vuelta a su pueblo. Por el camino, él no se hace a la idea de que esa despedida es más larga que las que ha tenido con ella antes. En la estación, ella no puede contener las lágrimas y él saca fuerzas para contenerlas. Ambos hablan de que no estarán separados mucho tiempo y de que, de todas formas, pueden verse en verano, aunque no saben si será posible realmente. Ríen con las últimas bromas de la temporada, se abrazan, se besan y ella monta en el bus. Al salir de la estación, él la ve en su asiento y le da un toque al móvil. La última y curiosa despedida de ella en esta temporada.
Más tarde, nuestro protagonista queda con su gran colega de siempre para darle las llaves de su piso, que utilizará en agosto, y almuerzan juntos en su intento de “Central Perk”. Pasan un rato divertido (empañado por el bajón de la despedida de la mañana) y su gran colega toma un bus que lo lleva a su trabajo de verano, prometiéndose ambos verse durante las vacaciones.
Al final, los padres del protagonista llegan al piso, se sorprenden por la gata y cargan junto a él sus pertenencias. Al bajar, se despide de dos de los camareros del bar de abajo. Nuestro protagonista se monta en el coche y abandona Sevilla, sintiendo que deja atrás su hogar, ése que tanto ha querido y al que, pese al calor, volvería encantado.
Y ése es el final de la temporada.
Pero me he parado a pensar y me parece un final demasiado triste. Esta temporada no se merece este final. Así que me he dicho que, ya que algún día querría ganarme la vida creando historias, voy a escribir mi propio final.
Vendría a ser algo así…
Nuestro protagonista está en su piso en compañía de todos los personajes que han aparecido esta temporada (principales y secundarios). El piso está abarrotado. Por fin, deciden salir a la calle. Algunos bajan por el ascensor y la inmensa mayoría tiene que utilizar las escaleras.
Ya en la calle, todos hablan, produciendo una extraña algarabía. De entre la muchedumbre, alguien pregunta “¿Nos tomamos unas patatas bravas?”. Nuestro protagonista, quizá poseído por el espíritu de Chandler, responde sonriendo “¿Dónde?”. Algunos ríen, sabiendo la respuesta.
Entonces empieza a sonar esto.
La muchedumbre empieza a moverse, riendo, hablando entre ellos, y todo comienza a verse a cámara lenta. El plano se va despejando y en último lugar se va viendo a los personajes más importantes de la temporada. Cierra la procesión nuestro protagonista, de la mano de la chica, quien la mira un momento y se encoge de hombros.